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Supérate ampliará servicios de cuidados en siete demarcaciones del país

  • La expansión alcanzará siete provincias y Santo Domingo Norte, donde se identificaron cerca de 4,970 personas envejecientes en situación de dependencia.

Por Valerio Ventura I Hechos Noticias RD

Santo Domingo. – La Dirección de Desarrollo Social de Supérate trabaja en la ampliación de los servicios de cuidados hacia San Cristóbal, San Pedro de Macorís, La Altagracia, Monseñor Nouel, Pedernales, Dajabón y Santo Domingo Norte. La iniciativa forma parte del fortalecimiento de la Política Nacional de Cuidados.

Según la información oficial, en esos territorios se identificó una población aproximada de 4,970 personas envejecientes en situación de vulnerabilidad y dependencia moderada o severa. La expansión también contempla atención para personas con discapacidad y niños y niñas de primera infancia que requieren apoyo.

La política de cuidados responde a cambios demográficos y a la necesidad de reconocer un trabajo que durante años ha recaído principalmente sobre las familias, especialmente las mujeres. El objetivo declarado es garantizar servicios dignos para quienes necesitan asistencia y reconocimiento social y económico para las personas cuidadoras.

Organización territorial

Supérate informó que ha realizado jornadas de coordinación interinstitucional, capacitación, sensibilización, identificación de posibles cuidadoras y levantamiento de datos sobre los niveles de dependencia en los hogares. También se establecieron Comités Territoriales para organizar los servicios.

La organización local es importante porque las necesidades cambian entre provincias. Un hogar con una persona mayor dependiente puede requerir acompañamiento domiciliario, apoyo para movilización, orientación familiar o conexión con servicios de salud. Una familia con un niño con discapacidad severa puede necesitar horas de cuidado, formación especializada y respaldo económico.

La fuente oficial no detalla el presupuesto destinado a cada demarcación ni el número de hogares que serán atendidos inicialmente. Esos datos ayudarían a conocer el alcance real de la expansión y a evaluar si la oferta corresponde a la demanda.

Cuidadoras formadas y remuneradas

La primera etapa de la política comenzó en Azua y Santo Domingo Este, donde se contrataron personas para servicios domiciliarios dirigidos a envejecientes. Supérate también informó que madres y familiares de niños, niñas y adolescentes con discapacidad severa fueron contratados como cuidadoras después de recibir formación.

Recientemente se incorporaron 100 personas cuidadoras, para un total de 243. La institución proyecta sumar alrededor de 450 más en los próximos meses, con jornadas de entre tres y seis horas en diferentes hogares.

Profesionalizar el cuidado puede mejorar la atención y reducir la sobrecarga familiar. También requiere supervisión, capacitación continua, condiciones laborales claras y mecanismos para proteger a las propias cuidadoras frente al agotamiento físico y emocional.

Derecho a recibir cuidados

El cuidado no debe verse únicamente como una ayuda temporal. Para una persona dependiente, puede ser la diferencia entre vivir aislada y mantener una vida digna en su comunidad. Para las familias, contar con apoyo puede facilitar la permanencia en el empleo y reducir la presión económica.

La política debe incluir criterios transparentes para seleccionar beneficiarios, evaluar dependencia y asignar horas. También debe contar con canales de quejas y seguimiento para garantizar que los servicios se presten con respeto y privacidad.

Una tarea nacional

Supérate espera que las iniciativas legislativas que cursan en el Congreso respondan a las necesidades de las personas dependientes y de quienes cuidan. La creación de un Sistema Nacional de Cuidados requerirá coordinación entre protección social, salud, educación, municipios y empleo.

La expansión anunciada representa un paso hacia una política más humana. Su sostenibilidad dependerá de la continuidad presupuestaria, la calidad de la formación y la capacidad de llegar a los hogares más vulnerables. Reconocer el cuidado como derecho y como trabajo es una responsabilidad pública que impacta a toda la sociedad.

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